En la jerga futbolera, muchas veces el empate suena a poco, pero en otras tantas es la llave justa para mantener la posición en la tabla y seguir sumando en el campeonato. Siguiendo la analogía con el deporte preferido de los argentinos, Osvaldo Jaldo selló un 0 a 0 discreto pero estratégico en el complejo “partido” político que se juega año tras año durante las celebraciones del 9 de Julio en Tucumán.
Con el pragmatismo que lo caracteriza, el gobernador logró el equilibrio que tanto buscaba: mostrarse conciliador pero marcando su propia cancha frente a Javier Milei. Evitó el incómodo “abrazo de oso” que hubiese significado la foto conjunta en el aeropuerto y, al mismo tiempo, cumplió con creces el rol de anfitrión al agradecer la presencia del Presidente. En sus declaraciones públicas, destacó la apertura al diálogo del jefe de Estado, pero no se privó de reclamar que las mejoras de la macroeconomía terminen de derramar en la micro, advirtiendo que la Nación y las provincias se necesitan mutuamente.
Villarruel se aleja de Milei y Jaldo critica con mesuraParece sencillo, pero mantener el arco en cero no lo fue en absoluto. Jaldo sabe perfectamente que el puente con la Casa Rosada debe permanecer intacto para que la gestión provincial siga fluyendo. Sin embargo, al mismo tiempo debe soportar la presión del peronismo local y nacional que le exige un retorno inmediato a las fuentes de la justicia social. El equilibrio es una compleja alquimia, sobre todo cuando los datos de su consultora de confianza reflejan idéntica fractura: la sociedad tucumana se debate entre el agrado por su postura dialoguista y un sector duro que reclama una oposición frontal a los libertarios.
La mirada de Jaldo sobre Milei tras su discurso en Tucumán: “He visto un presidente más predispuesto al diálogo”La pregunta que se develará recién en el tiempo de descuento es si la alta exposición que tuvo junto a Victoria Villarruel fue un golazo o un pelotazo en contra. El Presidente y su vice mantienen una distancia insalvable en lo personal y en lo político, y el hecho de que Villarruel haya compartido casi una jornada completa con el tucumano encendió alarmas. La especulación de medios nacionales y algunas encuestadoras que ya la imaginan en una eventual fórmula “peronista” con Jaldo para 2027 suma un ruido que la Casa Rosada procesará con desconfianza. De todos modos, Jaldo es un maradoniano de la primera hora en las lides políticas y sabe que, a veces, coquetear con un actor sirve para acercar al otro en lugar de alejarlo.
Catalán
En el casillero de los goles concretos, Lisandro Catalán festejó su foto y abrazo con Milei en la pista del Benjamín Matienzo como el Enzo Fernández su implacable cabezazo de gol contra los egipcios. En medio de las especulaciones sobre el respaldo presidencial a su liderazgo en La Libertad Avanza local con miras al armado tucumano, el gesto político fue enorme. Catalán recibió la invitación directa de Presidencia el miércoles por la mañana, un convite que no habría tenido la misma exclusividad si el gobernador hubiese ido a recibir al mandatario nacional. El oficialismo y la oposición local tomaron nota inmediata de la miscelánea: un costo-beneficio que el jaldismo empezará a sopesar.
Tucumán volvió a abrazar la historia: en la tierra de la Independencia, Villarruel y Jaldo encabezaron el homenaje patrioVillarruel también se anotó su propio gol en la probable carrera hacia el sillón de Rivadavia. Se mostró cercana a la gente, cuestionó con sutileza el centralismo porteño al criticar la falta de “visitas” de la Nación al interior y marcó matices con el rumbo económico al pedir una mirada más atenta sobre los jubilados y los sectores más desfavorecidos. Con sigilo en lo público y tejiendo alianzas en lo privado, la vicepresidenta ratificó en suelo tucumano que sigue siendo esa piedra en el zapato que tanto incomoda al esquema de la Casa Rosada. El balance del 9 de Julio dejó un empate valioso para el anfitrión, pero con varios jugadores celebrando en el vestuario visitante.